En esta ciudad fría, llena de iglesias, de clasismo, de punkis, de personas que realmente no están. Una ciudad empañada por lágrimas, desesperos constantes, falta de plata y túneles donde todo pesa más y no terminan de correr las lágrimas. Caen sobre la moto, esa donde veo pasar personas sin casa, personas metiendo pegante, trabajadoras sexuales en una esquina con frío esperando algún tipo con las uñas sucias. Esa moto ha visto a gente guerriándola con todo y nada, con la mínima esperanza de que ojalá mañana no llegara para que no fuera tan difícil.
Manizales es una ciudad que muestra que el tusi es lo único que sirve para soportar trabajos de mierda en restaurantes, como repartidores, modelos o call centers.
Manizales está llena de gente joven, que pensó que al venir acá podría tener más oportunidades en la dichosa ciudad universitaria y solo se han encontrado con habitaciones vacías, precios caros y un individualismo ni el hijueputa de quienes nacieron aquí.
Manizales está llena de personas con carencias, de perritos heridos y abandonados, de drogas, muchas drogas. De separaciones marcadas, gente rica y gente pobre; de esa gente rica que no atiende el llamado de una muchacha trabajando, de un viejito que necesita ayuda, del joven que vende maní.
Ciudad prepotente e insensible, ¿Cuánto dolor no nos ha causado?
El Vizcaya. Muchas vidas se quedaron ahí y, al menos, ellos lograron irse
Esta ciudad embriaga los viernes para que no se sienta, para que no se piense tanto.
No hay con quien en Manizales, los que estaban ya se fueron buscando otro lugar y los que estamos solo queremos huir.