Llevo más de un mes y medio sin llorar por esto
Aguantando, superando y siendo fuerte
hoy ya no doy, ya no doy más.
Hace casi 4 meses empaque en bolsas su ropa, para luego empacar la mía y meter una vida de recuerdos en cajas
Los meses anteriores fueron muy dificiles
La cabeza me dolía casi todo el tiempo y los ojos hinchados a las 7:30 am siempre estaban, siempre estaban para despedirlo.
Lloraba y lloraba, cuando sentía que no podía más lloraba
Tenía un sofá, un sofá que me recibió todas esas madrugadas en vela, ese sofá que nadie quiere comprar, pero que para mí significó un hogar.
En esos meses, las noches bonitas ya se habían acabado, solo se sentía un vacío horrible
Un vacío que empezó por gritos que no dejaron de oírse
"Nadie jamás te va a amar como yo"
los empujones
Las disculpas de todos los días
Las faltas de respeto
Las humillaciones por las cosas que no pagué.
Me encerré tantas veces en aquel baño
Me corté tantas veces y me embriague tanto
Estaba tan perdida y tan sola
Todas las chicas que el buscó
Todo lo que su mamá dijo, todo lo que le permitió decir e insultar
¿Un hogar? Yo no tuve un hogar
Tuve una casa donde medio pude estar, donde vi mis miedos más profundos en su rostro
"Tu no vales tanto" "Ya vas a empezar" "Vete de aquí"
Pase madrugadas afuera, me quedé en casas de tipos que me ofrecían un espacio y muchas veces estuve a punto de escribirle a mi hermana buscando ayuda
No quería quedarme pero no tenía idea de cómo Irme y a veces la opción más cercana parecía vivir en la calle
La noche anterior del coloquio de artes fue horrible porque siempre he hablado de mis traumas, cuando estoy viviendo unos más fuertes.
Entre discusiones y gritos todo fue empeorando y le decía que no merecía sentirme así
Que se suponía que debía tener un buen día pero así solía pasar. Paso los 24 de diciembre, paso en mis cumpleaños, paso en cualquier día que representará algo especial
El estaba en los días buenos a pesar de que en las noches no hubiera podido dormir por él
Un día exploté y le envié una carta a su mamá, a esa señora que siempre me mostró que si ella era mala, no podía esperar mucho de su hijo
Le dije todo lo que había aguantado, le expresé lo mal que me hizo sentir por tres años y aún después de todo quise defenderlo
Él también explotó, recogió sus cosas y se fue
Me dejó con un apartamento, con tres mascotas y una historia llena de tristezas. Cuando se fue me sentí abandonada y sola, lloraba y lloraba. Tenía un gran peso sobre mis hombros. Él me decía que ya no me amaba, que quería estar lejos y lo busque muchas veces, muchas donde encontré un ser muerto, que me dejó a la intemperie, que prefirió su chaqueta a pesar de que estuviera bajo la lluvia, que me dejó empacando todo un trasteo, mudandome sola, cuando me vio enferma no estuvo, ni cuando me mordió un perro por defender a nuestra mascota, no cuando vió la sangre correr por mi piel.
A el no le importó dejar a los niños
No le importó si yo me iba a encontrar bien
Si iba a poder con la depresión, con mi familia, con el alcohol, con los recuerdos del abuso, con el trabajo que estába pensando
Quiso desbaratar mi sofa, quiso regalarlo y en esa discusión, cuando daño varios pedazos de tela e insistí en hablar, termine golpeandome con la puerta, no fue a propósito, fue él, pero lo minimizo todo.
Esa tarde lo único que acompañaba ese lugar era aquel sofá que me calmaba, me recosté en el piso y lloré a los gritos, el me vió y me dijo que dejará de hacerme eso y solo se fue.
Lloré muchas veces recordándolo, pase un estrés postraumático muy fuerte, me mudé y pase cosas con muy poco dinero, fui entendiendo su violencia, la soledad, la responsabilidad, la culpa
Porque la culpa pesa al permitir tanto y al darme cuenta que eligi a un tipo que me terminó rompiendo por dentro, que sabe lo difícil que es todo esto y que se escuda en la distancia, en su bienestar aún sin pensar en todo los que involucra cuidar tres mascotas, todo lo que cuesta volver a levanta.
Hoy lloro porque me duele en el alma estar pintando el sofá que un día fue mi casa
Porque me duele ver la insensibilidad de la persona que prometió amarme
Que no le dolió abandonar a su familia
Que solo me mostró dolor, sufrimiento y soledad
Ya no lo extraño, a veces extraño quien era antes de él
Porque sin duda ahora los miedos son mi armadura, una sonrisa deformada y una angustia que no desaparece.
Que me muestra todo lo que callé por tanto tiempo.
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